Simón del desierto

Simón del desierto

1965
43min
Clásico, Drama, Religión
Simón es uno de los numerosísimos estilistas que proliferan en Egipto al comienzo de la Era Cristiana, santos o ascetas que, sobre todo lo alto de una columna, oraban en medio del desierto. El personaje es histórico. A sus pies se agrupan los creyentes, a los cuales predica. Así pasó catorce años. Le subían la comida con una cuerda. En el filme Simón se muda a una nueva columna que para él ha edificado un creyente. Emprende sabrosas discusiones con los monjes; realiza milagros, ante la total indiferencia de todos, que no se los celebran; se entretiene con un enano; lucha con las tentaciones del diablo, que se le aparece bajo la forma de una bella mujer; bendice todo lo que ve, bueno o malo, incluso insectos. Al final, Satán consigue trasladarlo al Nueva York de la época, donde Simón contemplará bares nocturnos con gente bailando el "rock and roll". "Vade Retro", murmura, para ahuyentar a Satanás, sin resultado. Sus ideales cristianos se desmoronan ante la realidad, sin poder transformarla, y el santo terminará sumido en la duda, bajo la forma de un epílogo alegórico.
Simón es uno de los numerosísimos estilistas que proliferan en Egipto al comienzo de la Era Cristiana, santos o ascetas que, sobre todo lo alto de una columna, oraban en medio del desierto. El personaje es histórico. A sus pies se agrupan los creyentes, a los cuales predica. Así pasó catorce años. Le subían la comida con una cuerda. En el filme Simón se muda a una nueva columna que para él ha edificado un creyente. Emprende sabrosas discusiones con los monjes; realiza milagros, ante la total indiferencia de todos, que no se los celebran; se entretiene con un enano; lucha con las tentaciones del diablo, que se le aparece bajo la forma de una bella mujer; bendice todo lo que ve, bueno o malo, incluso insectos. Al final, Satán consigue trasladarlo al Nueva York de la época, donde Simón contemplará bares nocturnos con gente bailando el "rock and roll". "Vade Retro", murmura, para ahuyentar a Satanás, sin resultado. Sus ideales cristianos se desmoronan ante la realidad, sin poder transformarla, y el santo terminará sumido en la duda, bajo la forma de un epílogo alegórico.

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